jueves, 8 de diciembre de 2022



 Érase una vez una historia sin final.
Una que empezó en las colinas de tu pecho
Y se expandió hasta los valles de mis sábanas.

Aún me es posible sentir tus cabellos
rompiendo con el sueño que viene con el alba;
así como destellos del sol que,
más que entrar por la ventana,
invaden las cabidades que yacen en mi rostro.

Dime cómo callar al corazón,
cómo olvidar esos momentos,
los ecuentros llenos de tensión
las despedidas carentes de argumentos

Te abrazaré en mis sueños
Saborearé la sal de tu piel
Te mostraré mil senderos
Algunos de ellos aún saben a miel

domingo, 23 de mayo de 2021

SANGRE DE LUCHA

 

SANGRE DE LUCHA



Hoy mi tierra huele a hierro, hierro de lucha, hierro de entrega

Y los cerdos del estado llevan ropa verde y negra

Hoy la ciudad no duerme, grita y llora

La muerte se llena de ira y a este estado envidia

 

Las calles de un pueblo bañado en sangre

Desconocidos, amigos y hermanos

Todos luchando contra los cobardes

Hay de uniforme asesinos armados


No puedo dormir.

Tengo la cabeza perdida y el corazón ajado

Esta noche es seguro que alguien ha de morir.

Ya ayer han encontrado un decapitado

 


Piedras llueven y las macanas pegan duro

Otro día más lucha y un paso adelante por la liberación

Suenan bombas y huele a cianuro

Ya vienen los perros de la represión.

martes, 15 de septiembre de 2020

μνήμη


μνήμη

 



 

Ya no ahogas tus gritos en la almohada. Las palabras han abandonado muchos de los lugares que frecuentaba y la cabeza aún da mil vueltas.

La angustia acompaña algunos de los amaneceres y ni esa candente luz logra disipar aquello que sigue lastimando. Pasan los días y las memorias siguen extraviadas en algún lugar que aún no encuentras o que quizá ya no exista.

Me pierdo en el tiempo y nada luce como un día fue. Recorro las mismas calles que un día, inundadas de recuerdos, mojaron mis pies y me hicieron volver como un perro herido a casa.

Ahora te busco en mi mente, en el reino de los recuerdos busco los tuyos… Solo con la esperanza de que un día recuerdes quién soy.


domingo, 23 de febrero de 2020


ALEGRÍA…



Querida alegría, desde tu partida nada es igual, me duelen los ojos y apenas han pasado unas horas. El murmullo del viento entona canciones que llevan tu nombre; así como una dulce melodía que me hace verte saltando mientras caminas a mi lado.

Caemos una y otra vez, y quisiéramos caer otra más. Casi puedo verte llegar a mi puerta, radiante, fugaz. Guardo el sabor de tus besos y el aroma de tus brazos y ahí estás, perpetuada en mi alma y yo atado en lazos de los que no quiero soltarme, no quiero caer. Hoy más que nunca y como siempre te quiero ver.

Hoy, como siempre contigo, desnudo mi alma y quizá estas líneas no sean suficientes. Me duele el pecho y no hay remedio, quizá sea la falta de tus manos en él o tal vez me haga falta tu oído buscando mis latidos. Casi puedo sentirte llegar en algún lugar de la ciudad. Te vas alejando y me voy marchitando.

Ahora me encuentro vacío de tus abrazos y aniquilado por los recuerdos que llenan mis noches con anhelos de ti, de verte entrar una vez más por el estrecho pasillo que lleva a mi pequeña habitación que, aunque siempre fue para uno, cabían mis sueños en ella; ahora apenas cabe la desdicha.

El amor jamás ha sido justo y menos conmigo, porque una vez te vi ya estabas más allá de mis manos y mi mundo anhelaba orbitar en tu universo. Contengo las lágrimas porque un día dijiste que te gustaban los hombres fuertes, pero me engaño a mí mismo cuando en realidad tengo un nudo en la garganta y un frío infernal en los huesos, mi alma se retuerce pidiéndote a gritos. Me duele tu ausencia.

La tarde que te vi no sabía que lo haría de nuevo, entonces los años y la vida me dieron una oportunidad más y ya no podía dejar de mirarte.  Te escribo porque, aunque parezca lo contrario, mis palabras son torpes, quizá tanto como yo. Jamás, pero jamás puse a alguien en mi futuro, ya que nunca creí en este, pues apenas si creo en mí; pero anhelo con todo mi dolor, que esta noche es mucho, que te quiero así sea un día más en mi camino, en otro lugar, allá donde podamos ser libres, donde pueda caminar largas horas atado a tus pasos y siguiendo tus cabellos.

Creerás que soy un tonto o peor aún, un iluso. Te pregunto ¿qué seríamos sin ilusiones? Prefiero pensar que un día recorreremos calles desconocidas, tomaremos cafés bajo lunas francesas y no que solo vivirás en mi pecho por siempre. No encuentro como expresar lo que siento por ti, o quizá me da un poco de miedo aceptarlo y por eso pido perdón, porque puedo ser una quimera, una ilusión, una trampa.

Querida alegría, ayer que te fuiste me sentí morir. Querida alegría, hoy que no estás te espero allá dónde me prometí. Soñada alegría, te extraño y veo allá, en mi anhelado mañana, en mi inestable futuro… Amada alegría… sonríe esta noche.

miércoles, 15 de enero de 2020


SUPLICIO

Hasta la vida es tramposa a veces.
Una respuesta fácil y cobarde,
una pregunta que siempre quise evitar…
 Saudade


MIASMA

Mi actividad es reducida, ya no suelo escribir de mucho y creo que a veces está bien; esto me permite descansar un poco de mí mismo y de mi cabeza llena de incertidumbre que en ocasiones asedia mis más largas noches.

Por respeto al amor debería dejar de buscarte, debería dejar de soñarte en mis noches más inquietantes y aquellas tardes en las que tu recuerdo hace un sitio en mi pecho. De haber sabido que sería la metástasis de un virus que llaman pasión, no habría tocado a tu puerta, sino directamente tus pechos para enfermar aún más rápido. Hubiese aspirado tu alma y sumergido mis pulmones en tu aroma que penetra mi vida como un fuerte miasma.

Por amor al arte y al rock esto ha sido como una rola de The Ramones, tan efímero que apenas si existen recuerdos. Me voy alejando con una sonrisa un poco sínica, aunque mi pecho se constriñe lentamente y me ahogo con cada paso. Desvarío por cortos periodos, tengo algunas alucinaciones; quiero pensar que es por lo poco que he dormido y no por tu ausencia en mi regazo. Me duelen un poco los huesos y mis músculos se contraen abruptamente, como si mi alma no quisiera este cuerpo, como si hubiese hecho su hogar bajo otra piel, bajo otros besos.

Vaticino una despedida, y un fétido olor sacudió mis sentidos… Miasma, la lluvia de hoy no será más que eso.

Han pasado pocas horas y ya el cielo se torna oscuro, como si de una procesión maldita se tratase mi cielo se llena de nubarrones y a falta de miedo o vergüenza, me invade una nostalgia, una que como un cáncer me consume lentamente. Ahora busco paz, así sea tan caótica como las largas conversaciones que un día tuvieron lugar en eternas noches de lugares inesperados. Busco tu paz, aunque esta vez no sea en el cañón de tu espalda, esa que solo encontré en el calor de tus brazos.


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viernes, 29 de noviembre de 2019


JADE

Sentado, cobijado de noche y bañado con sal.
El recuerdo de sus ojos me acompañaba en cada respiración
Miradas en el silencio, lleno de pensamientos y vaciado de valentía.
Mientras el jade de su mirada extasiaba y hechizaba una parte de mi alma.
Ni una palabra, solo una excusa absurda para guardar su aliento.
Y así me fui, lleno de nada y ansioso de sus palabras,
Cargado de deseo y sedado por la magia que en sus ojos habita.




RITMO

Escribía tu nombre en la arena mientras, tan cargado de recuerdos que cada letra llevaba un pensamiento lleno de tu esencia, de tus besos, de tu sabor. La luna creciente cubría mi espalda mientras en agua salaba mis pies. Me llenaba de amor con las olas y me vaciaba de tantos errores, de tanta impotencia y del dolor de lo que el tiempo nos hizo, de lo que me perdí sin tus manos, sin tus ojos, sin tu calor... Escribí tu nombre en la arena, esperaba que el mar te llevara. Escribí tu nombre en la arena y este poco a poco me envenena.

jueves, 24 de octubre de 2019


TARDE DE SOL, TARDE DE TI


 Te vi, estabas ahí, con mirada de fuego
Henchida de fuerza y con el rostro al viento,
Invadiendo mi alma, destruyendo mi ego
Mostrando tu alma etérea que roba el aliento.

El sol te bañaba, acentuaba tus labios
Blanca como marfil y suave como la seda
Tu dulce piel, tormento y anhelo de sabios
Y entre tus muslos mi mas grande prueba.

¡Ah! Mujer idílica ardiente de cosmos
Los días sin ti son un fuerte castigo
Simbiosis quimérica, es lo que somos
Dama carmesí, déjame soñar una vez más contigo

martes, 15 de octubre de 2019


NÁUFRAGO

Ya mis manos no saben qué escribir, he partido.
El tiempo jamás me perdonó nada
El inexorable destino marca un nuevo final
Vuelas sobre un cielo que jamás observé.

Recorro sinuosas corrientes,
Esas que me llevan a galerías sin salida alguna
Sigo tu aroma en la penumbra
 ¿Es este el principio de una tormenta?
Se avecina mi final

Ahora soy un náufrago, encallé en tus caderas
Ya las estrellas de tus ojos no me guían en este aciago viaje
Perdí tu luz y el camino a ti, ahora solo te beso en sueños
Solo te siento en el palpitar de mi corazón

Te amo en silencio, mis sábanas yacen frías
Mi vida siente tu ausencia
Mi navío encalló en las playas de tu olvido
Y yo moriré en tus recuerdos.

jueves, 3 de octubre de 2019







N.N


Como un naufragio. Solo en una playa tan basta y desolada que recuerda más a un desierto que a cualquier otro sitio. La inmensidad de esta solo es comparable a la profunda tristeza que en noches como esta invaden mi alma. Tan vacío que se podría afirmar que poco a poco me lleno de nada, de promesas sin cumplir y recuerdos de un pasado que se desvanece en un presente con ecos de dolo. Encalló el navío gracias a mi mano de obra barata, a que fue forjado con errores que se repiten a la vuelta de la esquina y que poco a poco pudrieron lo que parecía sólido. El ego, bastión de pecados y hacedor de espejismos que solo engañan a uno. Ergo, un nuevo bote se alza para dar comienzo a lo que parece un escabroso viaje tan oscuro como las noches sin ilusiones, como este mar sin peces, esta playa sin sol y esta vida sin más aliento que el de un moribundo. Naufrago, ebrio y malaventurado. Naufrago, solo, lúgubre y desorientado.



 Érase una vez una historia sin final. Una que empezó en las colinas de tu pecho Y se expandió hasta los valles de mis sábanas. Aún me es po...