viernes, 29 de noviembre de 2019


JADE

Sentado, cobijado de noche y bañado con sal.
El recuerdo de sus ojos me acompañaba en cada respiración
Miradas en el silencio, lleno de pensamientos y vaciado de valentía.
Mientras el jade de su mirada extasiaba y hechizaba una parte de mi alma.
Ni una palabra, solo una excusa absurda para guardar su aliento.
Y así me fui, lleno de nada y ansioso de sus palabras,
Cargado de deseo y sedado por la magia que en sus ojos habita.



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