MIASMA
Mi actividad
es reducida, ya no suelo escribir de mucho y creo que a veces está bien; esto
me permite descansar un poco de mí mismo y de mi cabeza llena de incertidumbre
que en ocasiones asedia mis más largas noches.
Por respeto
al amor debería dejar de buscarte, debería dejar de soñarte en mis noches más
inquietantes y aquellas tardes en las que tu recuerdo hace un sitio en mi
pecho. De haber sabido que sería la metástasis de un virus que llaman pasión, no habría tocado a tu puerta, sino directamente tus pechos para
enfermar aún más rápido. Hubiese aspirado tu alma y sumergido mis pulmones en
tu aroma que penetra mi vida como un fuerte miasma.
Por amor al
arte y al rock esto ha sido como una rola de The Ramones, tan efímero que
apenas si existen recuerdos. Me voy alejando con una sonrisa un poco sínica,
aunque mi pecho se constriñe lentamente y me ahogo con cada paso. Desvarío por
cortos periodos, tengo algunas alucinaciones; quiero pensar que es por lo poco
que he dormido y no por tu ausencia en mi regazo. Me duelen un poco los huesos
y mis músculos se contraen abruptamente, como si mi alma no quisiera este
cuerpo, como si hubiese hecho su hogar bajo otra piel, bajo otros besos.
Vaticino una despedida, y un fétido olor sacudió mis sentidos… Miasma, la lluvia de hoy no será más que eso.
Vaticino una despedida, y un fétido olor sacudió mis sentidos… Miasma, la lluvia de hoy no será más que eso.
Han pasado
pocas horas y ya el cielo se torna oscuro, como si de una procesión maldita se
tratase mi cielo se llena de nubarrones y a falta de miedo o vergüenza, me
invade una nostalgia, una que como un cáncer me consume lentamente. Ahora busco
paz, así sea tan caótica como las largas conversaciones que un día tuvieron
lugar en eternas noches de lugares inesperados. Busco tu paz, aunque esta
vez no sea en el cañón de tu espalda, esa que solo encontré en el calor de tus
brazos.

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