miércoles, 15 de enero de 2020


MIASMA

Mi actividad es reducida, ya no suelo escribir de mucho y creo que a veces está bien; esto me permite descansar un poco de mí mismo y de mi cabeza llena de incertidumbre que en ocasiones asedia mis más largas noches.

Por respeto al amor debería dejar de buscarte, debería dejar de soñarte en mis noches más inquietantes y aquellas tardes en las que tu recuerdo hace un sitio en mi pecho. De haber sabido que sería la metástasis de un virus que llaman pasión, no habría tocado a tu puerta, sino directamente tus pechos para enfermar aún más rápido. Hubiese aspirado tu alma y sumergido mis pulmones en tu aroma que penetra mi vida como un fuerte miasma.

Por amor al arte y al rock esto ha sido como una rola de The Ramones, tan efímero que apenas si existen recuerdos. Me voy alejando con una sonrisa un poco sínica, aunque mi pecho se constriñe lentamente y me ahogo con cada paso. Desvarío por cortos periodos, tengo algunas alucinaciones; quiero pensar que es por lo poco que he dormido y no por tu ausencia en mi regazo. Me duelen un poco los huesos y mis músculos se contraen abruptamente, como si mi alma no quisiera este cuerpo, como si hubiese hecho su hogar bajo otra piel, bajo otros besos.

Vaticino una despedida, y un fétido olor sacudió mis sentidos… Miasma, la lluvia de hoy no será más que eso.

Han pasado pocas horas y ya el cielo se torna oscuro, como si de una procesión maldita se tratase mi cielo se llena de nubarrones y a falta de miedo o vergüenza, me invade una nostalgia, una que como un cáncer me consume lentamente. Ahora busco paz, así sea tan caótica como las largas conversaciones que un día tuvieron lugar en eternas noches de lugares inesperados. Busco tu paz, aunque esta vez no sea en el cañón de tu espalda, esa que solo encontré en el calor de tus brazos.


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