jueves, 3 de octubre de 2019







N.N


Como un naufragio. Solo en una playa tan basta y desolada que recuerda más a un desierto que a cualquier otro sitio. La inmensidad de esta solo es comparable a la profunda tristeza que en noches como esta invaden mi alma. Tan vacío que se podría afirmar que poco a poco me lleno de nada, de promesas sin cumplir y recuerdos de un pasado que se desvanece en un presente con ecos de dolo. Encalló el navío gracias a mi mano de obra barata, a que fue forjado con errores que se repiten a la vuelta de la esquina y que poco a poco pudrieron lo que parecía sólido. El ego, bastión de pecados y hacedor de espejismos que solo engañan a uno. Ergo, un nuevo bote se alza para dar comienzo a lo que parece un escabroso viaje tan oscuro como las noches sin ilusiones, como este mar sin peces, esta playa sin sol y esta vida sin más aliento que el de un moribundo. Naufrago, ebrio y malaventurado. Naufrago, solo, lúgubre y desorientado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Érase una vez una historia sin final. Una que empezó en las colinas de tu pecho Y se expandió hasta los valles de mis sábanas. Aún me es po...