jueves, 24 de octubre de 2019


TARDE DE SOL, TARDE DE TI


 Te vi, estabas ahí, con mirada de fuego
Henchida de fuerza y con el rostro al viento,
Invadiendo mi alma, destruyendo mi ego
Mostrando tu alma etérea que roba el aliento.

El sol te bañaba, acentuaba tus labios
Blanca como marfil y suave como la seda
Tu dulce piel, tormento y anhelo de sabios
Y entre tus muslos mi mas grande prueba.

¡Ah! Mujer idílica ardiente de cosmos
Los días sin ti son un fuerte castigo
Simbiosis quimérica, es lo que somos
Dama carmesí, déjame soñar una vez más contigo

martes, 15 de octubre de 2019


NÁUFRAGO

Ya mis manos no saben qué escribir, he partido.
El tiempo jamás me perdonó nada
El inexorable destino marca un nuevo final
Vuelas sobre un cielo que jamás observé.

Recorro sinuosas corrientes,
Esas que me llevan a galerías sin salida alguna
Sigo tu aroma en la penumbra
 ¿Es este el principio de una tormenta?
Se avecina mi final

Ahora soy un náufrago, encallé en tus caderas
Ya las estrellas de tus ojos no me guían en este aciago viaje
Perdí tu luz y el camino a ti, ahora solo te beso en sueños
Solo te siento en el palpitar de mi corazón

Te amo en silencio, mis sábanas yacen frías
Mi vida siente tu ausencia
Mi navío encalló en las playas de tu olvido
Y yo moriré en tus recuerdos.

jueves, 3 de octubre de 2019







N.N


Como un naufragio. Solo en una playa tan basta y desolada que recuerda más a un desierto que a cualquier otro sitio. La inmensidad de esta solo es comparable a la profunda tristeza que en noches como esta invaden mi alma. Tan vacío que se podría afirmar que poco a poco me lleno de nada, de promesas sin cumplir y recuerdos de un pasado que se desvanece en un presente con ecos de dolo. Encalló el navío gracias a mi mano de obra barata, a que fue forjado con errores que se repiten a la vuelta de la esquina y que poco a poco pudrieron lo que parecía sólido. El ego, bastión de pecados y hacedor de espejismos que solo engañan a uno. Ergo, un nuevo bote se alza para dar comienzo a lo que parece un escabroso viaje tan oscuro como las noches sin ilusiones, como este mar sin peces, esta playa sin sol y esta vida sin más aliento que el de un moribundo. Naufrago, ebrio y malaventurado. Naufrago, solo, lúgubre y desorientado.



 Érase una vez una historia sin final. Una que empezó en las colinas de tu pecho Y se expandió hasta los valles de mis sábanas. Aún me es po...